El Ser Nosotros se ve en riesgo cuando atraviesa el deterioro en alguna de sus etapas. La buena noticia es que contamos con recursos para afrontarlo y salir adelante.

Ya reflexionamos sobre el primero. HACERME CARGO.

Y el segundo, registrar y reconocer.

Propongo un paréntesis para asomar a un tema difícil, diría tabú, y en algunas circunstancias poco abordado. Ahora lo haremos muy brevemente, con la sola intención de quedarnos pensando.

En cualquiera de las etapas del deterioro que el matrimonio pueda estar atravesando, el riesgo de las interferencias que surgen de “afuera” está presente. Estas pueden ser desde salidas con amigos, compañeros de trabajo o eventos en los que no esté incluido el cónyuge, en fin, programas atractivos lejos de la rutina de la convivencia, excluyendo a quien en este momento siento más paz teniendo lejos, hasta (a veces de la mano de estas circunstancias), terceras personas.

Esas terceras personas que aparecen, o, tal vez ya estaban, pero hasta ahora no se notaban. Al menos no de la manera en que se dejan notar cuando el ser nosotros está en riesgo.

Ahora que uno se siente solo, incomprendido, no mirado, descuidado, en momentos de especial vulnerabilidad, se destacan rasgos que no había visto, o que no había necesitado. Esa tercera persona no contaminada por las propias sombras, a quien no le molestan los defectos de uno y que no evidencia los suyos. De repente aparece alguien que escucha con la comprensión que el cónyuge no tiene. Mira con la ternura que en casa se perdió. Hablará seguro con la tranquilidad que el cónyuge involucrado con uno en el mismo mar de deterioro, no puede lograr. Lo toma la mano en el momento oportuno, transmitiendo ese escalofrío que hace tanto no siente, logrando que una orquesta de sentimientos suene al unísono y de manera armónica. En fin, viene a cubrir necesidades que aparecen no cubiertas, porque el ser nosotros se lesionó, está en jaque. Y la exposición en que nos deja esta circunstancia hace que sea especialmente riesgoso dar lugar a estas ocasiones.

¿Qué se hace frente a estas interferencias? ¿Cómo evitarlas? O, ¿por qué evitarlas?

Evitarlas. Ese es mi primer consejo. Si se tiene la lucidez de registrar el deterioro, usemos esa misma lucidez para evitar las interferencias.

Ya escucho el cuestionamiento. Pero, ¿cómo? ¿porqué? ¿No tengo derecho a hacer programas con mis amigos?, ¿no tengo que cultivar mi vida personal? Personas del otro sexo hay en todos los ámbitos de la vida, la tentación está siempre, uno tiene que tener fortaleza, voluntad.

Precisamente por eso. Porque en momentos de intensa vulnerabilidad, la fortaleza y la voluntad no escapan a esa misma vulnerabilidad. Entonces, desde esa voluntad, gobernada por la inteligencia es que uno decide, con total racionalidad, preservarse, resguardarse, protegerse, para poder, sin interferencias, luchar por recuperar el ser nosotros.

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