https://www.linkedin.com/pulse/el-fen%25C3%25B3meno-de-los-divorcios-en-la-cuarentena-una-base-cornu-labat

En una nota publicada en La Nación el 22 de noviembre pasado, su autora describe lo tremendo que está ocurriendo y la innegable realidad que dan los números de esta pandemia. (https://www.lanacion.com.ar/sociedad/pandemia-divorcios-el-desgaste-cuarentena-le-gana-nid2515840).

Algunos, los que me conocen, saben que me dedicaba al Derecho de Familia como abogada litigando en la materia. Observadora privilegiada, testigo y apoyo de parejas que muchas veces buscaban equivocadamente la solución a sus conflictos en la separación y el divorcio. Precisamente esta nota que leía el 22 de noviembre, me trajo. como un déjà vu la terrible sensación de impotencia, de simplificación de la problemática, que me asaltaba muchas veces en esos tiempos.

El artículo que cito y me permito comentar, habla del desgaste de las parejas en la convivencia durante la cuarentena impuesta por la pandemia que estamos atravesando. Menciona especialmente el caso de una pareja que lleva 16 años de convivencia, y recurre a un abogado, quien les indica quién lava los platos, quién asiste a los hijos, si se pelean o no…

Creo que hay mucho que se pasa por alto en la descripción de esta situación. Un par de adultos que además de llevar 16 años juntos, están en una intensa convivencia, y llegan a esta instancia ¿no necesitarían más bien plantearse qué les pasa que llegan al punto de invitar a un extraño a ordenarles las reglas mínimas del juego? Y una pareja que llega a tener que enfrentar semejante dolor, (dolor, sí, DOLOR, es lo que siente una pareja que se eligió para toda la vida y no puede ponerse de acuerdo), ¿va a limitar la solución y el remedio a esto con el arbitraje de un tercero que dicte las normas? ¿En serio podemos creer que es así? ¿En serio que la pandemia de la ruptura se refiere a esta minimización del problema y propuesta de solución tan superficial? …” “Nos pusimos de acuerdo en dejar de pelear y eso ya es un montón. La mayoría de las cosas que figuran en el acuerdo, durante estos meses caían sobre mí. Fue demasiado”, cuenta Juana”… reza parte del artículo. A mí, inmediatamente me llegan a la cabeza tantas personas a las que veo y vi en situación de desavenencia matrimonial, y ninguna, NIN-GU-NA, expresó nunca con esa ligereza que la solución es tan simple.

La pandemia y su forzosa convivencia no es la responsable de las rupturas. Ha sido un factor externo que expuso y puso sobre la mesa temas que no se podían seguir dejando a un costado. ¿Aceleró procesos? Probablemente. Y dejó a muchos en carne viva y sin defensas. Expuestos el uno al otro. Y muchos, en vez de buscar abogados que se ven forzados a hacer las veces de Rey Salomón, se animaron a pedir ayuda antes de seguir avanzando hacia la ruptura y proponerse fortalecer el vínculo.

Esta nota expone perfectamente las razones que hicieron que dejara de litigar en el Derecho de Familia para abocarme a esta apasionante tarea que es la prevención y el fortalecimiento del vínculo. Que ojalá se contagie como una pandemiaEs lo que nos va a salvar como sociedad de peores pandemias.

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