El conflicto

¿Cómo abordar temas conflictivos en este tiempo especial?

CONSEJO: no abordar temas demasiado profundos o conflictivos en esta coyuntura tan especial a la que el nosotros no escapa.

CONSULTA en reacción: ¿qué hago si no doy más, si necesito decirle lo que me molesta? ¡¡La verdad es que no puedo más!!!

Calma, calma. No desesperar.

Hoy como nunca, la consigna es detenerte, estar atento o atenta y pensar dos veces antes de abordar con tu cónyuge un tema conflictivo.

Tener especial cuidado de qué decir, de cómo lo decís, intentando poner el foco más que en cualquier otro momento en lo que el otro siente, en cómo está, en no herir. Esto no quiere decir que este tiempo borre la necesidad que surge a menudo de intercambiar con quien más cerca tengo lo que me pasa, lo que siento, lo que me angustia… O, como en cualquier tiempo normal simplemente necesitás descargarte, y normalmente lo hacés con el que más cerca está.

¿Qué es lo que marca especialmente este intercambio en este tiempo? ¿A qué riesgo nos exponemos? En una situación normal nos vemos “protegidos” por la coyuntura. ¿Cómo? Pudiendo salir. A nuestro lugar de trabajo, a nuestras actividades de rutina que están afuera, a hablar con amigas, con amigos, con mis hermanos, con …

Hoy nos vemos desprotegidos. Las cuatro paredes o más que nos separan del mundo y nos protegen del coronavirus, nos dejan desnudo frente al otro, sin armadura. Estamos literalmente disparándonos uno al otro sin escudo, sin posibilidad de escapar o esconderse, o pegar un portazo y volver “cuando se te pase” o “cuando se me pase”.

Más que nunca nos tenemos el uno al otro. Como siempre, con más intensidad. Entonces, ¿cómo abordamos temas conflictivos en este tiempo tan especial?

Cuidando al otro, ante todo. Cuidando el nosotros. ¿Y no me tengo que cuidar a mí? Por supuesto, por eso no voy a dejar pasar esta necesidad de hablar, o confrontar. Pero, como también me cuido a mí, te cuido a vos, nos cuido a nosotros.

  • Recordá hablar en primera persona, sin echar culpas. Pensá en la situación que generó conflicto, en la escena o situación que se vio involucrado el otro y tratá de evocar qué sentiste, cómo te sentiste. Y expresalo así primero para vos: Yo me sentí enojado, triste, iracundo, desconcertado, molesto, nervioso, desesperado…
  • Hablá desde ese sentimiento. Sin responsabilizar al otro. De mis sentimientos me hago cargo yo. Nadie tiene la culpa de lo que yo siento.
  • Recordá que cuando uno va a confrontar, a acusar, tiene que estar dispuesto a que el otro se defienda… Si yo ataco, me atacan.
  • ¿Qué pasa si terminan sin acordar? Tómense un rato. En frío vuelvan a hablar sin retomar el tema en que no se pusieron de acuerdo. Decidan hacer un trato, fijarse un objetivo, una meta. ¿Qué hacemos juntos ahora? Un propósito, aunque no tenga que ver puntualmente con la discusión que hayan terminado de tener. Fíjense un objetivo que los supere a los dos, que les haga bien a ambos y que esté por encima de esa molestia o de esa queja, reclamo, que hayan atravesado.
  • Una manera es un “Yo me comprometo a…” de cada uno. Como un regalo de uno a otro, como una tregua.

Es una clara manera de poner el nosotros por encima del yo, de cada uno, y entender que la vida sigue juntos, la cuarentena sigue con los dos entre las mismas paredes y hay que ser creativos y sobre todo positivos.

Que ese propósito implique un poco de cada uno. Que quede claro qué va a poner uno y qué el otro.

Adelante, se puede.

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